El conocido como "Puente Caído" de Agoncillo es un enclave histórico de gran valor situado sobre el río Leza que, si bien hoy se encuentra prácticamente en ruinas, conserva para el que lo visita,el testimonio de lo que fue una imponente estructura de ocho ojos.
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Ubicado en un paraje homónimo al sur del municipio y muy próximo a la frontera con Murillo de Río Leza, este sitio fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en octubre de 1981. En la actualidad, el visitante puede observar los restos de los dos estribos y tres de las cepas de los pilares más cercanos a la orilla derecha del río, vestigios que ofrecen una mirada única a la ingeniería civil de la zona.
Aunque tradicionalmente se había asociado su origen a una construcción romana, las investigaciones más recientes han aportado una perspectiva diferente sobre su cronología. Las fuentes documentales estudiadas señalan, sin lugar a dudas, la pertenencia de los restos existentes a la obra del puente ejecutado en el último tercio del siglo XVIII, bajo el impulso modernizador de la Ilustración y las Sociedades Económicas de Amigos del País, pese a que tradicionalmente se habían dado a conocer como romanos. La documentación conserva noticias del inicio de su construcción en enero de 1756, cuando la villa de Agoncillo solicita al Consejo de Castilla licencia para la construcción de un puente para servicio del camino real de Zaragoza a Burgos, por Calahorra y Logroño. Dichas obras fueron iniciadas en 1768, pero una riada, en el año 1771, destruyó gran parte de su estructura, que nunca llegó a repararse.