Agoncillo es un municipio situado en la comunidad autónoma de La Rioja (España) compuesto por la villa de Agoncillo, la localidad de Recajo, los caseríos y bodegas de la Rayuela y el Olivar y el exclave despoblado de San Martín de Berberana, que se encuentra entre los municipios de Arrúbal y Alcanadre. El aeropuerto de Logroño-Agoncillo, el único de la comunidad y con apenas tráfico aéreo, se sitúa dentro de su término municipal. Dispone también de dos estaciones de tren, un apeadero y un acceso a la AP-68.
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Se cree que el nombre de la localidad proviene de un antiguo asentamiento celtíbero denominado Egón situado en las inmediaciones. Agoncillo sería un diminutivo del término anterior (Egon-ciello).
Los vestigios más antiguos encontrados en el municipio consisten en un enterramiento tumular en lo alto de la Atalayuela (monte de más de 420 m s. n. m. situado al sur del pueblo y en cuya falda norte está ubicado el barrio de las Bodegas), con unos 60 individuos dispuestos en posición fetal y con la cabeza orientada hacia el sur, con ajuares de la llamada Cultura Campaniforme, datado en el Eneolítico (hacia 2000-1500 a. C.) y excavado en el verano de 1970. A principios del siglo XIX se encontró, al sureste del municipio (término de Barbarés), varios miliarios de la época romana (en la actualidad alguno de ellos se encuentra en la iglesia parroquial) que han sido fechados en el siglo III d. C., pertenecientes a la calzada romana que discurría entre Cesaraugusta (Zaragoza) y Virovesca (Briviesca). Por último, a principios del siglo XX, durante la construcción de la Base Aérea de Recajo, aparecieron en la Dehesa de Aracanta inscripciones y restos de una villa bajo imperial, relacionada con la mansio de Barbariana, citada en el Itinerario de Antonino.
En 1334, Alfonso XI el Justiciero, rey de Castilla y León, encontrándose en Agoncillo, ordenó degollar a Juan Alfonso de Haro, señor de los Cameros, acusado de traición por instar a la rebelión a Don Juan Manuel y a Juan Núñez de Lara IV, además de por apropiarse de los fondos que el rey le había entregado para que acudiera junto con sus mesnadas al cerco de Gibraltar, al que el señor de los Cameros no acudió. La ejecución de Juan Alfonso de Haro se llevó a cabo en Agoncillo.[5]