La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora la Blanca se ubica en la localidad de Agoncillo, en la Rioja. Situada en la misma plaza que el castillo de Aguas Mansas, ambos forman, en la actualidad, un conjunto histórico artístico sumamente interesante.
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El templo, edificado en sillería, fue construido durante tres etapas diferenciadas, entre los siglos XVI y XVIII.
Aunque la fecha de inicio es desconocida, una inscripción en el muro del segundo tramo de la epístola indica que la estructura principal se terminó el lunes 25 de marzo de 1536. Otra inscripción, con el nombre "Gombaon", sugiere la identidad del arquitecto o cantero original.
Durante el siglo XVIII, el edificio sufrió importantes reformas que incluyeron la creación de una nueva fachada, la eliminación de la antigua galería defensiva y la construcción de la torre campanario actual, proyectada por Domingo de Urízar, tras amenazar ruina la torre antigua.
Arquitectónicamente, el templo presenta una planta rectangular de una sola nave, dividida en tres tramos, los dos primeros cuadrados y el tercero rectangular, con una cabecera ochavada de tres paños. El interior se sustenta sobre haces de tres columnillas con capiteles decorados con motivos vegetales y de bolas, mientras que el exterior se refuerza con contrafuertes muy marcados. La cubierta es de crucería, destacando el primer tramo con una bóveda estrellada en forma de flor de cuatro pétalos, el segundo y tercero con terceletes dobles y la cabecera con crucería simple.
El coro se sitúa en alto a los pies del templo, sostenido por una bóveda cuyas claves muestran pájaros y rostros humanos, complementado por un antepecho tallado con elementos ornamentales de carácter vegetal.
En el lado de la epístola se localizan la sacristía, cubierta con crucería sobre ménsulas blasonadas, una pequeña capilla que funciona como baptisterio con bóveda de cañón y la antigua torre, que posee forma ochavada al exterior y un husillo labrado en su interior. En el muro opuesto, correspondiente al lado del evangelio, destaca la Capilla de Santa Bárbara, construida bajo la dirección del arquitecto Francisco Alejo de Aranguren y entregada en 1777.
A los pies del templo se encuentra su magnífica portada, del siglo XVII, bajo un arco de medio punto de grandes dimensiones, configurado a modo de retablo o de arco de triunfo, flanqueado por pares de columnas toscanas de fustes estriados sobre altos podios, composición que responde al gusto clasicista de la época. En el centro de su composición, una ornacina alberga la imagen, en piedra, de la Inmaculada Concepción.
El patrimonio mueble más relevante es su Retablo Mayor, fechado en torno al año 1540, que se encuentra ubicado en el presbiterio. De estilo manierista, presenta una rica imaginería, atribuida al taller de Juan de Beogrant, y es notable por su compleja técnica de sujeción sin clavos y su detallada policromía. Todo ello lo convierte en uno de los retablos más importantes de nuestra comunidad.