La caseta “El Plantío”, es uno de los ejemplos de casetas de pastoreo que se conservan en el municipio de Agoncillo. Está ubicada en una pequeña parcela de 46 m², de uso agrario, en un cruce de caminos entre Agoncillo y Arrúbal, muy cercano a la ruta 17.1 del GR 99, a orillas del Ebro. Sin uso en la actualidad, fue construida en torno a los años 50.
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Agoncillo conserva una profunda identidad rural esculpida a lo largo de los siglos por la agricultura y, de forma muy especial, por la ganadería. Su ubicación estratégica entre las Cañadas Reales Soriana y del Ebro convirtió al municipio en un cordel de unión fundamental para la trashumancia, permitiendo el traslado histórico de ganado entre las mesetas castellanas y las tierras del Ebro. Como legado de esta tradición, el paisaje de Agoncillo cuenta con casetas o casillas de pastoreo, también conocidas como chozos o cabañas. Estas construcciones de arquitectura tradicional fueron levantadas por los propios vecinos, siguiendo patrones de experiencia transmitidos por generaciones. Se trata de estructuras sólidas y sencillas, generalmente de planta rectangular y sin divisiones internas, diseñadas para ofrecer un refugio esencial al pastor y su rebaño durante los duros desplazamientos estacionales. Aunque el declive de la ganadería dejó muchas de estas piezas en desuso, hoy representan un patrimonio etnográfico de gran valor. Actualmente, estas construcciones se integran en el patrimonio natural del municipio, habiendo sido rehabilitadas en diversos puntos para formar parte de rutas de senderismo, preservando así la historia viva de Agoncillo y su vínculo inquebrantable con el mundo del pastoreo.